Xacobeo
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ORIGEN DEL CAMINO SIGNIFICADO
curiosidades

Por lo mismo que los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, así los que regresan del santuario de Santiago traen las conchas. Pues bien, la palma significa el triunfo, la concha significa las obras buenas.

Todos los caminos conducen a Santiago. Era ésta una frase que solía decirse en la Edad Media, aludiendo a las infinitas rutas que, a través de los Pirineos, llegaban hasta la tumba del apóstol. Los peregrinos, provistos de su atuendo penitencial (el sombrero para protegerse del sol y de la lluvia; la escarcela para el dinero; la calabaza para el agua; el bordón, como apoyo y defensa; las sandalias para protegerse los pies de las inclemencias del camino y la concha, símbolo de la perigrinación), seguían puntualmente la ruta celeste de la Vía Láctea que les marcaba el camino a Santiago:
Campus Stellae, Compostela, campo de las estrellas, según una luminosa y poética etimología.

A finales del siglo VIII se difunde en el noroeste de la Península Ibérica la leyenda de que Santiago el Mayor había sido enterrado en estas tierras, tras evangelizarlas. Así ocho siglos después de la muerte del Apóstol Santiago, en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo o Paio vio una estrella posada en el bosque Libredón. Se lo comunicó al obispo Teodomiro, obispo de Iria Flavia, hoy Padrón. Fueron allí y descubrieron en la espesura la antigua capilla, donde existe un cementerio de la época romana. El descubrimiento del sepulcro coincide con la llegada al reino asturleonés de mozárabes huidos de las zonas dominadas por los musulmanes, buscando poder practicar sus creencias religiosas.
 
Es generalizada la creencia entre algunos estudiosos de que Prisciliano fue enterrado en estos lugares cuando trajeron su cuerpo desde Tréveris (España). Otros dicen que fue enterrado cerca de Astorga (León). Según los primeros, el sepulcro de Santiago puede ser la tumba de Prisciliano; aunque las fechas en las que vivieron uno y otro no coinciden.

Alfonso II el Casto, Rey de Asturias, viajó con su corte al lugar, convirtiéndose así en el primer peregrino de la Historia. Mandó edificar una pequeña iglesia. La noticia se propagó rápidamente. Santiago, tan invocado en el siglo VIII, se manifestaba al fin con la revelación de su sepulcro.

XACOBEO - EN EL CAMINO DE SANTIAGO